A través de su cuenta de X, el periodista Raymundo Riva Palacio hace una serie de cuestionamientos entorno al caso de Almícar, Olán y como a las autoridades mexicanas le ha costado trabajo ubicar el paradero de personajes claves que involucran a Andy López Beltrán. El caso de Amílcar Olán dejó una pregunta que va mucho más allá de saber que el empresario fue localizado en Lugano, Suiza. La pregunta verdaderamente incómoda es otra: ¿cómo llegaron hasta él? ¿Quién sabía dónde estaba? ¿Quién proporcionó la información? ¿Qué recursos permitieron seguir su rastro hasta otro continente? Son interrogantes que Raymundo Riva Palacio pone sobre la mesa y que adquieren relevancia porque, más allá de la localización de Olán, el origen de la información utilizada para encontrarlo también merece explicación. El periodista Irving Pineda recibió una pista y, con ella, logró localizar a Olán en Suiza. El episodio abre una interrogante periodística inevitable: ¿de dónde salió esa información y quién decidió hacerla llegar a un medio de comunicación? La cuestión adquiere mayor interés cuando se contrasta con otro episodio. La Fiscalía General de la República reportó dificultades para localizar al exsecretario de Marina José Rafael Ojeda Durán para notificarle un citatorio relacionado con una investigación en la que fue requerido como testigo. La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que Ojeda Durán “no está escondido”. Entonces aparece la paradoja: ¿cómo fue posible localizar a un empresario en Suiza a partir de una pista periodística, mientras una autoridad ministerial enfrentaba dificultades para notificar a un exfuncionario dentro de México? La comparación, por sí sola, no demuestra que exista una relación entre ambos casos. Pero sí plantea preguntas legítimas sobre los mecanismos de localización, las fuentes de información y la capacidad institucional para obtener datos que permitan ubicar a personas requeridas dentro de una investigación. Y aquí aparece quizá la interrogante central planteada por Riva Palacio: ¿Quién quería que encontraran a Amílcar Olán y para qué? No se trata de adelantar culpabilidades ni de construir una teoría sin pruebas. Se trata de saber quién proporcionó la información, por qué llegó a manos de un periodista y qué había detrás de esa pista. Porque si Olán posee información relevante sobre las relaciones empresariales y políticas que se le han atribuido, corresponderá a las autoridades determinar qué puede acreditarse y qué no. Por ahora, el episodio deja más preguntas que respuestas. Y quizá la más importante sea esta: Si un periodista pudo encontrar a Amílcar Olán en Suiza a partir de una pista, ¿qué información tienen las instituciones y qué están haciendo con ella? Las respuestas, si existen, deberían estar sustentadas en hechos y documentos. En un asunto de esta naturaleza, las preguntas pueden ser incómodas, pero las pruebas son las que finalmente determinan responsabilidades. Compartir: Navegación de entradas Despliegan 500 elementos y tecnología aérea en frontera de Tamaulipas Rosa Icela Rodríguez pide prudencia por polémica en academia policial de Querétaro