Sinaloa, entre la violencia y el reclamo de soberanía: Sheinbaum cierra filas con el estado – El atardecer

CULIACÁN, Sin.- En una entidad que lleva dos años marcada por enfrentamientos criminales, desapariciones y una profunda tensión política, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo colocó este domingo un tema que trasciende la disputa entre grupos delictivos: quién debe decidir el rumbo de Sinaloa frente a la presión de Estados Unidos.

Durante su gira por Culiacán, la mandataria sostuvo que una intervención extranjera no resolvería la crisis de seguridad que atraviesa el estado. “La injerencia no resuelve los problemas; la injerencia provoca violencia”, afirmó, al defender una política basada en la soberanía nacional y la cooperación para el desarrollo.

El pronunciamiento ocurre mientras Sinaloa intenta recuperar una normalidad que la violencia interrumpió desde septiembre de 2024, cuando comenzó el enfrentamiento entre facciones del Cártel de Sinaloa tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada y su traslado a Estados Unidos. Desde entonces, el conflicto ha dejado miles de víctimas. Un recuento periodístico publicado este mes contabiliza más de 3 mil 800 muertes y 4 mil 400 desapariciones.

La dimensión de la crisis también se refleja fuera de las estadísticas. Durante dos años, la violencia modificó actividades cotidianas, afectó comunidades y obligó a reforzar la presencia de fuerzas federales. Apenas esta semana, Sinaloa retomó sus celebraciones patrias después de dos años de suspensiones por razones de seguridad.

En ese escenario, Sheinbaum anunció que las fuerzas federales permanecerán en el estado y manifestó su respaldo a Graciela Domínguez Nava, quien asumió como gobernadora interina el pasado 25 de agosto, luego de la salida de Rubén Rocha Moya.

El mensaje presidencial llega además después de que desde Estados Unidos se han formulado señalamientos contra Rocha Moya y personas de su entorno por presuntos vínculos con el crimen organizado, acusaciones que forman parte de una creciente presión bilateral en materia de seguridad.

Así, la visita presidencial encontró a un Sinaloa que enfrenta dos problemas simultáneos: recuperar la seguridad dentro de su territorio y responder a las presiones externas sobre la manera en que México combate al crimen organizado.

Frente a ello, Sheinbaum planteó una ruta definida: cooperación, pero sin injerencia; seguridad, pero bajo decisiones mexicanas; y una recuperación de la paz que tenga como punto de partida a las familias sinaloenses.

Porque detrás de las cifras de homicidios y desapariciones permanece la vida cotidiana de un estado que busca volver a salir a las calles, abrir sus negocios, regresar a sus comunidades y recuperar la tranquilidad que perdió hace dos años.

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